Así fue. Compré un libro y posteriormente poco a poco fui adquiriendo más libros que son publicados por la editorial Siruela, lindas ediciones en su presentación pero alto en su precio. Aún no termino de completar toda la obra de la escritora. La certeza es que sus letras me han gustado mucho.
Sin embargo, La hora de la estrella, el libro más deseado, no lo tenía. Lo solicitaba en la librería y no llegaba y me daban otros. Lo busqué en algunas librerías cuando visitaba el DF y no lo encontraba. La última vez que hice el intento, me informaron que estaba en otro estado, lejos de donde vivo y que además era el único ejemplar que tenían en el país. Tampoco fue posible que me lo enviaran. Muchos intentos sin lograrlo. No me conformaba con conocer un poco acerca de la historia a través del internet. Yo deseaba el libro impreso.
A la vez, existe la película realizada en 1985 y dirigida por Suzana Amaral con el que ganó 25 premios en Brasil, un Oso de Plata a la mejor actuación (Marcelia Cartaxo) en Berlín, y el Gran Premio Coral en La Habana. Película que todavía no he conseguido.
El pasado 10 de mayo, el día nacional para festejar a las madres, una fecha que a mi no me provoca mucho y, la razón de no celebrar precisamente en esta fecha, está contada aquí. Mientras el mundo femenino era celebrado, yo opté por dormir y reponerme de todo el cansancio acumulado. Mi madre vive en otra ciudad y mi hija se encontraba en Cuba. Las tres generaciones sabemos que nos podemos celebrar cada día y sorprendernos con obsequios sin fecha especial. Pero no me imaginé que Bethania en su ausencia, me dejaría un doble regalo. En su blog dejó programado un texto dedicado y debajo de su restirador, una caja sin envoltura. Mi sorpresa al abrirla fue encontrarme con el libro tan anhelado. La doble emoción fue demasiada grata.
Esa tarde, me dediqué a recordar esta historia que comparto y de imaginar que tanto haría Bethania para conseguir el libro. En la paz de mi hogar, me bebí lentamente La hora de la estrella. El corazón palpitó durante la lectura. Al terminar de leerlo, pensé que valió la pena esperar todos estos años para abrazar el libro.











